Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Reencarnación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reencarnación. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de julio de 2013

Respuestas de un Maestro Ascendido

   


Aquí les dejo distintas cuestiones planteadas y respuestas por un Maestro fruto de una canalización espiritual..



¿Cómo podemos encontrar aquello que buscamos?

   Debe usted diferenciar entre búsqueda y encuentro, pues no todo el que busca encuentra, ni todo el que encuentra es fruto de una búsqueda. Para encontrar debe cesar la búsqueda, esto obedece a una premisa certera del espíritu, y no es otra que, las grandes fortalezas vibratorias se asientan sobre cimientos de silencio y mansedumbre.

¿Qué debemos hacer entonces para seguir el camino, hermano?

   Hacer nada. Objetivar nada. Lo correcto es dejar que todo siga su curso natural, comportándonos como parte de un Todo que se mueve de aquí a allá con absoluta libertad y rotundidad. Déjese llevar sin ofrecer resistencias mentales, emocionales o físicas.

 ¿Cuál es el propósito de la vida en este planeta?

   Preguntarse el propósito de la vida carnal es signo aún de sometimiento mental. La curiosidad es fruto inequívoco de una mente pertrechada y manifiesta. El propósito de todo cuanto acontece es el de evolucionar, progresar, crecer y, para esto, nada hay que pensar o elucubrar. Todo está dispuesto mucho antes que toméis carne para perder conciencia de la Realidad.

¿Pero estamos aquí con un propósito o es fruto de la casualidad?

   Propósitos que deban ser desvelados como fruto de la curiosidad mental, como ya he dicho, rotundamente no. Casualidades no existen como tales, todo obedece a un movimiento previo que produce otros tantos por asociación. Acciones pasadas producen reacciones presentes, este es el propósito vibratorio de toda reencarnación, restablecer el equilibrio.

¿Usted hermano, cómo sabe lo que sabe? ¿Cómo está seguro de lo que dice?.

   La duda sólo se plantea en espíritus sometidos al rigor de la razón mental, sin embargo, una vez superado este escabroso escollo, primero nos sobreviene la ausencia de pensamientos y, más adelante, ausencia de dudas. Estos son eslabones de una cadena de crecimiento espiritual semejante en todos los seres de la Creación. Luego si no hay mente, se establece la paz necesaria para que la Sabiduría brote por sí misma. No se puede retener el caudal de un río con piedras cuando éste es alimentado por abundantes lluvias, donde el río representa el Camino; el caudal, el crecimiento; las piedras, la mente; y las lluvias, el Todo vibratorio.

¿Debemos seguir a otros guías o maestros? ¿Cómo reconocer el verdadero maestro?

   Ya dije que hasta que no se asiente el silencio y la mansedumbre, no se podrá observar desde el conocimiento derivado de un despertar de consciencia a la Realidad. Si usted intenta analizar comportamientos, errará más que acertar. Aún así, un Maestro no reclama para sí fruto alguno por actos que le son revelados no para ser confinados sino para dar paso irrefutable. Un Maestro da paso para que otros tomen de sí lo que de otras esferas sobreviene. 

¿Quiere decir que los maestros de verdad no dicen que lo son?

   La autocomplacencia glorifica la mente, un Maestro glorifica la Verdad y la Vida mostrando el Camino a aquellos que lo han perdido. Un Maestro da sin esperar bien por bien. ¿Qué merito buscaría un Maestro en un mundo que le es ajeno por haber sido trascendido?.

Ahora entiendo, el maestro no necesita méritos de este mundo porque ya no es de este mundo, ¿verdad?

   Esa es la conclusión, pero lo importante no es la misma, sino el Camino que la recorre hasta llegar a ella. Este es el misterio a desvelar por usted y otros espíritus encarnados en medio de un río con un caudal creciente pero que permanece estanco por una represa de las aguas. Someter la mente ante la contemplación mansa y serena aclarará el Camino.




Leer más...

domingo, 27 de enero de 2013

¿QUÉ ES LA MUERTE?, EL ÓBITO NOS CONDUCE HACIA UN NUEVO PLANO DE CONSCIENCIA, EL TÚNEL DE LUZ.

EL TÚNEL DE LUZ...



   ¿Qué es la muerte?, ¿Qué sucede después de la muerte?, ¿Termina todo con la muerte?. Estas y otras preguntas al respecto de la muerte carnal se nos plantean o han planteado a lo largo de nuestra vida como algo ineludible al final del camino en la Tierra.

   La muerte, más allá de todo misticismo y planteamientos científicos, no es más que un tránsito hacia un nuevo estado de consciencia vibratoria ajeno al plano carnal. Cuando se produce el óbito, nuestro espíritu, por fin, encuentra libertad. Se produce un ensanchamiento de las fronteras hasta ahora limitadas por el cuerpo físico para que nuestra consciencia pueda acometer una visión más certera de la Realidad.

   La muerte es sólo un tránsito, nada más, un cambio de visión, un cambio de escenario. No debemos tener miedo a la misma, sino todo lo contrario, abrazarla como aquella que nos conduce a nuestra Realidad espiritual. 

   Según sea nuestro estado evolutivo antes de que se produzca el óbito, así el tránsito hacia el plano espiritual se experimentará de una manera u otra por parte del afectado, sin embargo, el resultado siempre será el mismo que no es otro que despertar a la Realidad del espíritu.

   En caso de que la muerte se produzca en una persona con conocimientos espirituales y, que de una manera u otra, entienda la necesidad de este paso, entonces el tránsito será mucho más rápido y su consciencia acometerá la Realidad con naturalidad. No obstante, en aquellos cuya vida carnal haya sido su centro absoluto de atención y, donde los egos y apegos fundamentaran su existencia, entonces el óbito se experimentará desde el desconocimiento y cierto estupor por lo desconocido. Esto implicará desconcierto.

   Cuando se produce el óbito, se experimenta un alivio pues nuestro espíritu deja atrás las pesadas cadenas de la carne para, ahora sí tras un largo sueño despertar a la Realidad. En muchos casos, un brillante túnel de luz parece arrastrarnos hacia sí irremediablemente, y es aquí cuando el espíritu comienza a ser consciente.

   No todos los espíritus reaccionan igual ante esta vivencia, en unos casos se torna maravillosa y en otros horrenda y desgarradora. Pero permítanme decirles que este tránsito lo hemos experimentado infinidad de veces. Y para que ustedes entiendan, tan sólo es el despertar tras un sueño. De nosotros y de nuestro conocimiento de la Realidad depende que el tránsito se experimente de una manera u otra.

   Volviendo al túnel de luz, el tiempo y el espacio aquí ya no son conceptos válidos, puesto que nos moveremos en otras dimensiones vibratorias más sutiles. Aquí iremos despertando en consciencia a todas las experiencias vividas en esta vida, y luego en otras, y dependerá del grado de aceptación de esta vivencia para que continuemos más allá de las fronteras de este túnel, que por otro lado, nos produce quietud y paz.

   Si como ya apunté anteriormente usted es un espíritu que ante esta experiencia y fruto de su conocimiento y preparación espiritual, la experimenta con naturalidad y decide seguir adelante, entonces observará todas sus anteriores vidas y las dudas al respecto serán despejadas sin más dilaciones. Al otro lado del túnel se reencontrará con sus hermanos guías y demás congéneres afines a su plano de consciencia. Desde ahí se preparará para nuevas acciones.

   Por otro lado, si el espíritu que vivencia este momento no tiene mayores conocimientos de lo espiritual, o aún teniéndolos siente que ha dejado algo inconcluso en La Tierra y por ello se aferra a la misma, entonces el túnel no conocerá de fin, será una experiencia larga y, en los peores casos hasta tortuosa.

   Son muchos los espíritus que quedan atrapados entre dos mundos o planos de consciencia. Esto provoca que sigan muchos de ellos interactuando en este plano carnal como si aún contaran con carne para ello. Con el tiempo van entorpeciendo más y más su consciencia de la Realidad, lo que les produce una continua insatisfacción y una profunda ansia de satisfacer sus deseos.

   Estos espíritus quedan vagando como seres entorpecidos movidos por el deseo, carentes de carne sí, pero con un apego significativo hacia este mundo carnal que ya no obedece a su Realidad. Estos espíritus entorpecidos siguen interactuando vibratoriamente con nosotros en el plano carnal, de manera que en muchas ocasiones en las que no somos conscientes de ello, nos producen quebrantos vibratorios más o menos importantes, que de una manera u otra condicionan nuestra vida.

   Pero volviendo a aquellos que de manera natural han experimentado la muerte como un proceso absolutamente necesario y liberador, tengan ustedes a bien perder todo miedo al respecto del proceso, puesto que si aceptamos el mismo, sólo luz, paz, amor y entendimiento encontraremos al otro lado del túnel,  que por otro parte, ya hemos recorrido anteriormente.
Leer más...

lunes, 12 de marzo de 2012

EL ÁRBOL SE CONOCE POR SU FRUTO - LAS COSAS DE DIOS NI SE COMPRAN NI SE VENDEN.

   ¿Cómo saber si aquellos "maestros" a los que acudimos cuentan realmente con facultades espirituales?, ¿cómo reconocer a un farsante?, ¿debemos llevarnos por nuestro instinto o sólo por lo que vemos?. Estas y otras preguntas similares seguramente le vengan a usted a la cabeza en cuanto a la variada "oferta" espiritual que se puede encontrar en estos días.

   Si usted me lo permite, y parafraseando al gran maestro Jesús, por el fruto se conoce al árbol. Así, si los actos de aquellos supuestos maestros son hermosos, entonces el maestro así lo será. Sin embargo, no se deje engañar, pues los actos han de ser hermosos a los ojos del espíritu, que no a los del físico, ya que estamos ávidos de satisfacer nuestros deseos mundanos, y para ello utilizamos el rigor de nuestros sentidos físicos. Aquí comienza el error, puesto que éstos nos pueden engañar, y de hecho a menudo lo hacen.

   Vamos a distinguir distintos patrones en cuanto al actuar de estos "maestros" a los que acudimos:

   El maestro virtuoso, sabio y excelso, obra siempre en una actitud de entrega, de manera que renuncia a la recompensa de sus actos, pues si así no fuera, su estatus evolutivo dejaría aún que desear, pues estaría sembrando bien, para recoger más adelante ese bien resultante de sus obras. Sin duda, sus obras serán hermosas, siempre desde el punto de vista espiritual. Y jamás le cobrará en modo alguno por las acciones derivadas del fluir de la energía espiritual a través suyo. Pues es absolutamente consciente de que es una puerta de paso para que el Padre actúe a través suyo. Así, no se atribuye la obra y, por tanto, tampoco el resultado de la misma.

   Estos son los maestros a los que podremos rendirnos para que la sabiduría que brote a través de ellos nos reconforte y, en caso de necesitarlo, traiga la salud vibratoria a nuestro ser.

   El maestro intermedio, con conocimientos espirituales, pero aún se halla sujeto al resultado de sus obras. Estos maestros aún no han podido renunciar al resultado de lo que obran, y por ello quedan sujetos a la reencarnación. Esperan bien por el bien que hacen. Sus trabajos, así como enseñanzas pueden manifestarse hermosos, pero siempre quedará una reminiscencia material que puede producir confusiones en cuanto a las vibraciones resultantes.

   Estos maestros pujantes aún les queda un trecho por recorrer, pues el conocedor de la Verdad no puede atribuirse mérito alguno por lo que obre, y menos aún, esperar algo a cambio por ello. El trabajo del espíritu no puede ser pagado con moneda alguna. ¡Óigame bien, no pague nunca por un servicio espiritual, ni de sanación ni de aprendizaje!.

   El aspirante a maestro, ajeno a la Verdad en mayor o menor medida, se vale de ciertos "conocimientos" espirituales para enriquecerse a costa de aquellos que buscan desesperadamente una solución a sus sufrimientos interiores y exteriores. De esta suerte, usted podrá encontrar a todo tipo de brujos, magos, pitonisas, quiromantes. ¡Le repito, no se deje embaucar por ellos!, pues por sus obras reconoceremos al maestro de verdad.

   Estos últimos siempre le cobrarán por sus servicios, y así es, son sus trabajos, y no los del Padre Creador. Nuestro Padre actúa a través de los maestros de verdad, para brindarnos auxilio, así como conocimientos que nos encaucen en el camino del entendimiento espiritual.

   No vaya usted a buscar los servicios de un brujo, mago o santero, pues un alto precio deberá pagar por ello, y no me refiero al aspecto material. Tenga presente que éstos actúan esclavizando la libertad de unos para que sus intereses queden satisfechos. Quizás, en su corta visión de la Realidad le parecerá quedar satisfecho, pero lo que usted no alcanza a ver es el karma que conlleva tal fechoría por parte del brujo y suya por solicitar tales servicios destructivos.

   Permítame la licencia de ponerle sobre aviso, céntrese en el presente, y no busque pitonisas que le aventuren el futuro, pues este no ha ocurrido, y de usted depende en parte que se concrete en un sentido u otro. Pero lo que es más importante, para el espíritu sólo existe el presente, el pasado y el futuro son parte de la ilusión de este mundo, pongamos la atención donde realmente debe estar: en el aquí y ahora.

   Puedo asegurarle que cuando usted conozca a un maestro de Verdad, su espíritu se congratulará por ello. Pero ante la duda, esté siempre atento para que no le engañen con burdas promesas ni aparentes prodigios. Utilice su intuición a través de una meditación para obtener la respuesta, y tenga presente siempre que:

   "Las cosas de Dios ni se compran ni se venden"


   Esta frase debe ser su premisa a fin de identificar al maestro más elevado al que recurrir. Recordemos las palabras de Jesús:


   "Dadle al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios"


   Al que trabaja en lo material, hemos de pagarle acorde a los servicios pactados en la tierra, sin embargo, los trabajos espirituales de Dios a través de un maestro, sólo podrán ser atribuidos a Dios mismo y no al intermediario. Lo que es de Dios es de Dios.

Leer más...

viernes, 9 de marzo de 2012

BUSCADORES DE LA VERDAD - DE LA ILUSIÓN MENTAL A LA LIBERACIÓN ESPIRITUAL.

   LOS BUSCADORES DE LA VERDAD

   Soy consciente de todo aquello que me rodea, y me refiero a la vida tal cual tomamos la mayoría como cierta. Pues bien, ésta no es tal, sino una ilusión que hemos aceptado como una realidad. Estamos condicionados por lo que la mente interpreta en cada momento de nuestra existencia carnal. Por otro lado, la mayoría busca la justicia desde la óptica de una sola existencia física, ¿cómo es posible que estemos tan ciegos?.

   La Justicia sólo puede observarse y manifestarse en el conjunto, y no en la individualidad de una existencia. Para evolucionar debemos reencarnar, y de esta suerte ir saldando deudas kármikas producto de las distintas acciones e interacciones acaecidas en tiempos pretéritos.

   Para el que es capaz de ausentar la atención de la carne y del mundo material en general, empezará a interesarse por otros puntos de vista que se escapan a lo que en apariencia parece justo y certero. El buscador nace como producto de un estado evolutivo vibratorio que le ensalza a buscar un plus de Realidad.

   En esos primeros años, el buscador se interesa por distintas filosofías y se presta a devorar toda clase de conocimientos que le conduzcan hacia aquello que ansía, pero que aún no adivina. Su espíritu comienza a vibrar y a pedir paso a base de empujones vibratorios, que por momentos le elevan a nuevos estados de consciencia.

   Con el tiempo el buscador se adentra en la meditación o el Yoga como medio fundamental para alcanzar la meta, y que no es otra que alcanzar el conocimiento de la Realidad. La verdad parece esquiva pero, sin embargo, con entrega y constancia todo se dará. Importante es tener presente que todo aquel que busca, encuentra. Pero para encontrar, primero hemos de reencontrarnos.

   La mente es inflexible en su dominio del espíritu encarnado, y la única forma de vencer este dominio es renunciando, jamás luchando. Pues la misma nos enviará pensamientos en forma de flechas que invadirán cualquier equilibrio que no tenga una base sólida sobre la que que sustentarse. Los pensamientos generan emociones o sentimientos debido a que la atención se dirige a tiempos futuros o pretéritos, por tanto, se produce un descenso vibratorio plausible.

   Para enfrentar al poderoso arquero mental y sus incisivas flechas pensantes hemos, sin duda, de mantener la atención en el presente, pues este es el tiempo del espíritu. El espíritu no conoce de pasado ni de futuro, pues la Realidad es que sólo el ahora merece de la atención del espíritu. Así, el arquero saca sus flechas ante aquel que ha osado ignorarle e intentar salir del redil de su reino, mostrando toda su furia para no permitir tal traición.

   Llegados a este punto, el fragor de la batalla se hace notar sobre el buscador, y es entonces que debe mostrarse sólido y constante, pues los ataques se irán recrudeciendo a medida que se acerque a la meta. Poco a poco, y con la práctica de la meditación y la actitud de rendición y entrega, los pensamientos irán cediendo para permitir que el silencio vaya tomando posiciones. Luego el presente se hace centro de atención del buscador para permitir que el espíritu se vaya manifestando.

   Pero la mente no cejará en su empeño, así que no debemos bajar la guardia y permanecer atentos a los movimientos de la misma. Sigamos mirando hacia nuestro interior, pues es ahí donde hallaremos el camino que nos conduzca a la liberación. Y llegará el día en que la mente sea derrotada ante la ignorancia de aquel al que controlaba con sus feroces ataques. En ese momento, el silencio ya no abandonará jamás los territorios recientemente conquistados, y el buscador habrá ya reconocido la Realidad del espíritu, de manera que los sentidos ya no podrán seguir manteniendo el engaño y la ilusión de un mundo que no es tal.

   Con la ausencia de pensamientos llega la ausencia de dudas, y entonces todas las ilusiones se disuelven para dar paso a la Verdad del espíritu liberto. Este buscador ya no seguirá buscando, pues se ha encontrado, y en el reconocimiento está la Realidad.

   Desde otros planos, así como de otros mundos más evolucionados, me invitan a tomar posiciones en el conocimiento de la Realidad del espíritu. Toda la creación es una vaga ilusión de lo que subyace en ella, que es el Espíritu. Todo es espíritu y no mente como aparentemente parece ser. Para el que se ha reencontrado, esta nueva óptica cambia radicalmente su visión de la vida, y como me han mostrado nuestros hermanos extraterrestres, todo es energía, es decir, vibraciones.

   Todo vibra, y con la capacidad para alterar las vibraciones llega la libertad para escapar al dominio de las mismas sobre nosotros. Cada mundo físico obedece a un estado vibratorio predominante, por lo que con la elevación por encima de éste, el sujeto escapa a las leyes naturales de este mundo, siendo capaz de obrar de manera extraordianaria. Este espíritu encarnado ya no pertenecerá más a este mundo vibratorio.

   Será entonces que viviremos en la Realidad y no en la realidad ilusoria del mundo material. Viviremos como uno más, sin embargo, no estaremos sujetos al control de la mente. Nuestra existencia será de acciones derivadas de impulsos vibratorios que nuestro espíritu interpreta de manera inspirada en cada momento.

   Los tiempos en que el buscador abandone la búsqueda para reencontrarse con su propia Realidad existencial han llegado. Nada queda ajeno a aquel que se reencuentra. Miremos hacia adentro, pues ahí se halla la Verdad. Cuando estemos en conocimiento de la misma, contemplaremos la Creación como un conjunto energético con distintos coloridos vibratorios. Todo es energía, somos energía, y esa es la Certeza del Reino.

 

 
Leer más...

lunes, 5 de marzo de 2012

LA RENDICIÓN, LLAVE DEL ESPÍRITU LIBRE, EL REENCUENTRO.

   Me busco, pero no me encuentro, y me pregunto ¿quién soy yo?, ¿qué hago aquí? ¿y por qué?. Vago sin rumbo definido, miro a un lado y luego al otro, pero nada me reconforta, nada me satisface. Y las preguntas las formulo a uno y a otro, a los de arriba y a los de aquí abajo, pero ¡que diablos!, nadie me escucha. La soledad me estremece, me miro al espejo pero no me reconozco. Esta cara, este cuerpo, ¿acaso son míos?. Será un sueño o una horrible pesadilla en la que me veo sumido, o por el contrario, la locura que me ha asaltado sin que me percatara de ello.


   Pasan los días, los meses, los años, y sigo dando tumbos sin rumbo fijo. Estoy perdido, pido ayuda pero nadie me escucha. Miro a mi alrededor pero lo que veo no me satisface. ¿Por qué esta terrible desidia?. Me siento abatido, dolorido, pero sobre todo compungido. Trabajo cada día en profunda agonía, pues al llegar a casa y mirarme al espejo, me miro y veo a un extraño....¿quién soy?. 


   Se me escapa la vida, o eso parece, y sigo sin reconocerme como parte de algo. Tengo casa, tengo coche, tengo esposa, tengo hijos, tengo amigos...y dicen de mi que soy afortunado....y me pregunto ¿quién soy?. Sigo huérfano de satisfacciones y la plenitud que otros envidian en mi vida me es ajena por completo. Dicen que soy rico pero ¿por qué me siento pobre y fútil?.


  Cada paso que doy ya me supone un agotador esfuerzo, y así caigo al suelo. Las fuerzas me son esquivas y quedo a merced de los elementos. Las lágrimas hacen acto de presencia y la zozobra del llanto me asalta... por último vez ¿quién soy?. ¿Qué me queda por hacer?. ¿Qué me queda por pensar?. Los pensamientos han sido mis únicos compañeros, mis paños para las lágrimas. Cuando todo me es y me fue esquivo ellos me aconsejaron; cuando pasaba noches sin dormir ellos me acompañaban para no sentirme solo...¡Basta!, ¡me rindo!.


   ¡No te quiero ni siquiera a ti como compañero!, me rindo porque ya no puedo más. Me ahogo en un mar de dudas y ya sólo me resta rendirme..., pues bien, así sea este mi último suspiro, me rindo sin condiciones y quien sabe si quizás perdiéndome acabe por encontrarme.

   Estas palabras son palabras de un espíritu encarnado en estos días, pues todos vivimos vidas carnales sin tener consciencia de la Realidad del espíritu. Se trata de las vivencias de un espíritu ignorado por la poderosa y fascinante atención que despierta la materia en nosotros. Nuestro espíritu vive en agonía cada día que pasa sin que le prestemos atención. Renunciamos a él, que es lo que somos en Realidad, y de esta suerte nos miramos al espejo pero no nos reconocemos en Esencia.

   El espíritu se ahoga en una esclavitud forzada por nuestra ignorancia, y el príncipe mental de este mundo sigue dándonos de comer su néctar de ilusión carnal. Los sentidos nos embriagan de placer y así vagamos sin rumbo, cual cometa que queda a merced de los vientos. Parece que vamos de aquí a allá, pero en Realidad estamos quietos, estancados en la frustación del espíritu que ha perdido sus alas para volar. Ese vuelo que nos devuelva la Libertad.

   Y al final, sólo cuando la vida nos parece esquiva y/o insuficiente, dudamos de aquello que creímos cierto, es decir, los pensamientos. Es entonces cuando nos rebelamos contra su tiranía, y decidimos ignorar a este enconado "amigo" que nos acompañaba desde que tomamos carne. Se produce la rendición, la entrega...y...la luz entonces viene a nosotros para brindarnos auxilio.

   Es en este mágico momento, que somos capaces de mirarnos al espejo del espíritu y reconocernos. Lo que la mente interpretaba era falso, nuestra cara, nuestra vida, todo es producto de la mente, una ilusión que debe acompañar a nuestro espíritu en su periplo evolutivo. Pero no somos esa ilusión, no podemos identificarnos con esa vida, con esa familia, pues no obedece a la Realidad. Y mientras así lo creamos nos sentiremos vacíos y la vida de los sentidos no logrará realizarnos en absoluto.

   El despertar de los tiempos ha llegado, donde el hombre no será tal sino espíritu, donde los sentidos no serán tales sino percepciones, donde los pensamientos no serán tales sino ilusiones, donde la vida no será tal sino eternidad.

   Miremos hacia adentro meditando en actitud de rendición para que nuestro espíritu nos devuelva la Vida. Todo cobrará sentido pues cuando el silencio nos asalte, el reconocimiento se hará manifiesto, y la Libertad dotará a nuestro espíritu de renovadas energías para elevarnos en consciencia.

   ¡Seamos valientes y rindámonos!.

Leer más...

martes, 31 de enero de 2012

LA REENCARNACION, COMO Y CUANDO SE PRODUCE.

   La Reencarnación es la vía que tiene todo espíritu para adquirir experiencias que le conduzcan a la evolución. Como toda la Creación se fundamenta en la justicia, así contamos con la reencarnación para tener la opción de saldar el karma contraído.

   ¿Cómo podría haber justicia en una sola existencia carnal?. Es casi imposible, por esta causa vemos injusticias a nuestro alrededor, pero si lo observáramos con una óptica más amplia en un marco de infinidad de existencias, seguramente entenderíamos que el sufrimiento de un espíritu en una determinada reencarnación se debe a que su karma contraído antaño necesita de estas experiencias para liberarse.

   Como ya hemos visto en otros artículos, nuestros guías espirituales antes de que se produzca una nueva reencarnación, estudian con nosotros la hoja de ruta a seguir. Son muchos los aspectos que entran en juego, pero fundamentalmente la hoja de ruta dispone la coincidencia de deudores y adeudados para saldar el karma contraído.

   Nuestros guías iluminados por la sabiduría y el entendimiento, son capaces de orquestar un marco perfecto donde interactuemos con otros espíritus encarnados para que se produzca el ansiado encuentro que nos libere. Aún así, que quede claro que siempre contaremos con libre albedrío para seguir la hoja de ruta o para alterarla a voluntad. Sin embargo, en la hoja de ruta queda también establecida una línea maestra, de la que difícilmente nos podamos abstraer. Se trata de los karmas ineludibles a los que nos hemos de someter sí o sí, previa aceptación por nuestra parte antes de que se produzca la reencarnación.

   Esta línea maestra no está sujeta a modificación alguna, puesto que en ella intervienen otros guías espirituales de otros espíritus a reencarnar a los que se les fija también la misma línea maestra. Esta línea es fundamental que se lleve a cabo, porque es la causa fundamental de nuestra encarnación. Es lo que se suele denominar como "misión", y puesto que la hemos aceptado previamente habremos de someternos a la consecución de la mísma.

   Nuestros guías conocedores de nuestras necesidades evolutivas, así como de nuestros condicionamientos kármikos, buscan el sitio adecuado para que se desarrolle la vida terrena. Esto no tiene por qué ocurrir en este planeta, ya que siempre quedan otras opciones a valorar. ¡Sí!, existe vida en otros planetas del Universo físico que cuentan con niveles vibratorios más o menos elevados según se plantee la necesidad.

   También buscan el momento idóneo para la reencarnación. Teniendo en cuenta que deben establecer coincidencias de localización y tiempo para que se produzcan las interacciones oportunas que desencadenen la oportunidad de saldar karmas. Como hemos visto, en caso de una línea maestra estaremos avocados a un desenlace previamente pactado y aceptado que no se podrá eludir.

   Puedo ponerles ejemplos que aclaren sus consciencias a este respecto. Pongamos por caso que un espíritu en una existencia sufre la muerte por manos de otro. Luego existe un karma contraído que ha de saldarse antes o después. Es entonces que nuestros guías establecen antes de reencarnar de acuerdo con los guías del otro actor, si es momento de saldar ese karma. Si así fuera, y hubiera un acuerdo tácito entre las partes implicadas, se establecería el momento y el lugar propicio para tal fin. Por otro lado, puede que se establezca por su imperativo para la evolución de ambas partes como línea maestra determinante en esa existencia concreta. Luego habremos reencarnado con esa misión "ineludible".

   Por eso muchas veces, la mayor parte de ustedes observa un desenlace de esta magnitud y se horroriza por el mísmo. Pero si dejáramos a un lado nuestros impulsos mentales a este respecto, veríamos que todo tiene un por que. Existe siempre una causa que fundamente ese efecto aparentemente incomprensible para nuestras mentes limitadas.

   ¿Cómo se produce la reencarnación?, ¿cuáles son los mecanismos que la fundamentan?, ¿en qué momento se hace efectiva?. Bien, para responder a estas preguntas, previamente demos por hecho que el estudio y análisis global de nuestros guías determina que por nuestras necesidades evolutivas hemos de reencarnar en un determinado tiempo y lugar. Tomamos entonces una madre eventual para esta existencia.

   Como espíritus que somos, esperamos el momento que se produzca la fertilización del óvulo, y en cuanto se genere el embrión, descendemos hasta él. Este proceso es muy doloroso para el espíritu, puesto que sufre una contracción energética importante, en mayor o menor medida según sea nuestro estado vibratorio.
Los primeros días el espíritu va tomando contacto con el embrión, y a medida que éste se va desarrollando el espíritu va ocupando su lugar.

   El proceso puede llevar de unos pocos minutos a varios días, pero nunca prolongándose más de una semana. Es entonces cuando el espíritu transfiere en su totalidad su energía sutil, que viene condicionada por su karma y por su naturaleza (carácter adquirido), junto a la hoja de ruta a cumplir.

   La forma que va adquiriendo el feto es el resultado de estas energías necesarias para desarrollar nuestro papel en esta reencarnación. El feto aún mantiene su consciencia espiritual mientras está sujeto al vientre materno. Estos 9 meses son fundamentales para que su energía sutil vaya dando forma a la carne y a la mente del individuo.

Kundalini
   Con el nacimiento, el nuevo individuo sufre ya definitivamente el dolor de la reencarnación, y queda sometido a la vivencia de la experiencia evolutiva. Sin embargo, el reencarnado mantiene hasta los siete años aproximadamente un contacto más o menos directo con la Realidad espiritual de la Creación. En estos primeros años el niño es capaz de percibir aún retazos de la Realidad porque su kundalini aún no se ha asentado a la altura del hueso sacro de la columna vertebral. Y como un fuego serpentino colea por el canal medio hasta las alturas del séptimo chakra, que se encuentra por encima de nuestras cabezas.

   Esta energía Madre de la Creación nos mantiene aún en conexión directa con la Realidad espiritual, amándonos y protegiéndonos para que el proceso no se desvirtúe de lo pactado. Alrededor del séptimo año  la energía kundalini desciende totalmente a lo largo del canal medio quedando enrollada en estado latente a la altura del hueso sacro (hueso sagrado). En este momento perdemos la conexión con la Realidad y pasamos a los brazos de la mente.

   Esto coincide con la solidificación del hueso de la fontanela en la cabeza del niño. Se suele decir que el niño ya es consciente, pero la Realidad apunta a una pérdida de Consciencia casi absoluta, pero necesaria para poder vivir el papel que traemos preparado por nuestros guías.

   Ahí queda la kundalini recogida en estado latente y esperando que le prestemos atención a través de la meditación para que con su despertar el fuego serpentino de nuestra Madre ascienda procurando nuestro despertar espiritual. Este será el camino de reconocimiento definitivo de lo que somos. Que nos conducirá al encuentro de nuestro Padre.

   Hemos de abrir nuestro corazón para percibir la Creación como un conjunto ilimitado de interacciones entre infinidad de espíritus donde la Justicia impera por encima de todo. No existe casualidad alguna, todo está perfectamente orquestado de manera "causal".


   


   

 
Leer más...

sábado, 14 de enero de 2012

EL CIELO Y EL INFIERNO - ESTATUS DEL ESPÍRITU.

   Cielo e infierno siempre han sido dos términos muy recurrentes, pero ¿realmente sabemos lo que son cuando nos referimos a ellos?, ¿o por el contrario se trata de una mera expresión coloquial?. Bien, sea como sea, vamos a intentar indagar en ello.
   La Creación está dispuesta de manera que todos los espíritus tengan que pasar por la experiencia de la carne para su evolución. La Reencarnación es el vehículo que conduce a éstos por los senderos de la evolución. Pues bien, vamos a intentar desmitificar los términos cielo e infierno.

  • EL INFIERNO.
   Las reencarnaciones de todo espíritu sobre la Tierra suponen un terrible trance para éstos. Y simplemente porque, para entendernos, imaginen intentar introducir un perro dentro de una botella...¿resulta casi imposible verdad?. Pues bien, supongamos que esto fuera posible, ¿se imaginan el dolor que esto supondría para el cánido?. Con esto sólo quería de manera metafórica hacerles entender de a que renunciamos cuando reencarnamos.
   El dolor es intenso para el espíritu, puesto que renuncia voluntariamente a su Libertad del plano espiritual donde no existen las limitaciones, y efectúa un ejercicio de sacrificio por conseguir créditos para el ascenso.
   Más que la vida es la muerte, dado el dolor que se padece. Sobre todo los primero días en los que el espíritu invade el embrión escogido para su vida terrena.
   Esto es sin lugar a dudas el infierno. Sí, la vida carnal es el infierno del espíritu. Aquí encarnamos una y mil veces para saldar el karma que hemos generado en el pasado. Vivimos sujetos a todo tipo de limitaciones, sujetos a padecer enfermedades y todo tipo de penurias.
   ¿Podría existir un destino más desgraciado para el espíritu que goza de libertad y bienestar, ajeno a cualquier padecer cuando se haya desencarnado?.
   Así seguiremos sufriendo el pago de nuestras cuitas contraídas, hasta que quedemos libres como resultado de nuestro ascenso espiritual.
   Sin embargo, existen casos en los que un Espíritu elevado debe hacer el sacrificio de encarnar en la Tierra para realizar una tarea determinada, aún cuando había quedado antaño libre de la carne para siempre. Esto es un acto de sacrificio terrible para un ser de tal elevación. Y volviendo al símil anterior, en este caso se trataría de introducir un elefante en una botella. Es desesperanzador y requiere de una entrega y amor mayúsculos, propios de tan excelso ser.
   Es notorio que la elevación es directamente proporcional a la libertad, luego a más elevado más libre y amplio será el espíritu en su manifestación.
   Este es el caso de grandes espíritus que han encarnado entre nosotros en momentos puntuales de la historia para, de manera solidaria, mostrarnos el camino y la Verdad.
   Existe otro espacio que podríamos considerar como infierno, y es el de las almas que se hayan en estado de entorpecimiento en un entreplano entre éste y el del espíritu. Esto se entiende, puesto que aún no gozan de la libertad del espíritu, ya que siguen sujetas a una irrealidad de encarnación, aún cuando han desencarnado.
   Concluyendo, no existe un infierno donde las almas se consuman eternamente como viene descrito en el antiguo testamento y otros pasajes religiosos. Es aquí y ahora que estamos en ese infierno, presa de los sentidos que nos ciegan y embrutecen condicionando nuestra percepción de la Realidad. Donde cada espíritu tendrá su propio infierno adecuado a las circunstancias.

  • EL CIELO.
   Las almas que por fin en su evolución alcanzan el estatus de no encarnado de manera perentoria, son partícipes de su inclusión en una nueva etapa en la Luz.
   Esto produce que el espíritu tome consciencias más elevadas, de manera que perciba realidades mucho más profundas y sutiles. Realidades que se escapan a la comprensión limitada de nuestras mentes.
   El cielo es pues esta posición en la luz que alcanza aquel que ya ha escapado a la reencarnación.
   Así mismo, existen muchos cielos o escalas en la luz. Por  tanto, más que cielo, sería conveniente denominarlo como "Los Cielos".
   Existen tantos cielos como almas en la luz. Puesto que cada espíritu goza de su propio estatus evolutivo. En la cúspide de los cielos se haya El Creador, la fuente de la que partimos para volver llenos de luz.
   Mediten sobre ello, porque siempre hemos de mirar hacia arriba, hacia los cielos, pues ahí arriba está fijado nuestro destino.
Leer más...

martes, 10 de enero de 2012

TRÁNSITO DEL ESPÍRITU. MUERTE, GUÍAS ESPIRITUALES, KARMA Y REENCARNACIÓN.

 
   Seguro que muchos de ustedes sienten preocupación y/o dudas sobre la muerte. De hecho en la sociedad occidental la palabra muerte se ha convertido en tabú. Sin embargo, en la cultura oriental se ve con una óptica totalmente diferente. Para ellos la muerte simplemente es un tránsito hacia la vida espiritual.
   Les puedo asegurar que el punto de vista de la cultura oriental es el acertado. La muerte no existe como tal. Como ya hemos comentado en anteriores artículos somos espíritu, que nace de una fuente primigenia (El Padre Creador), del que nunca nos desvinculamos, ya que su reflejo reside en nosotros como YO SOY EL QUE SOY. Este reflejo se acentúa con el despertar de la kundalini y la búsqueda espiritual a través del Camino Medio , conduciéndonos indefectiblemente a nuevos y más elevados estadios de consciencia.
   Todo espíritu nace carente de conocimientos y experiencias, a estos los llamamos "pobres de espíritu". Sin embargo, cuentan con la ayuda inestimable de otros espíritus más elevados que realizan labores de guía.
  • GUÍAS ESPIRITUALES O ÁNGELES DE LA GUARDA.
   Estos guías espirituales (también llamados ángeles de la guarda) se encargarán de establecer las pautas y la hoja de ruta del espíritu para que evolucione, puesto que el crecimiento espiritual es la única meta. Partimos del Padre carentes de luz, y volveremos al Padre llenos de ella.
   Nuestros guías o ángeles de la guarda buscarán el momento propicio y los condicionamientos adecuados para que encarne. Haciendo uso de su elevada condición de consciencia, establecerán una hoja de ruta con diferentes pruebas que el espíritu deberá enfrentar en su nueva etapa como encarnado.
   Pero el espíritu contará con libre albedrío durante su etapa encarnada para alterar esa hoja de ruta. Es verdad que hay un guión preestablecido, pero este puede ser alterado por nosotros. Cuando el espíritu emprende esta nueva etapa de la encarnación, se despide de La Realidad y con mucho dolor se enfrenta a una serie de experiencias que le pondrán a prueba continuamente. Dolor porque se pasa de un estado no limitado a someterse a un recipiente de dimensiones restringidas.
   Es importante y necesario que con la encarnación se olvide nuestra verdadera naturaleza. Pues sólo así podremos poner llevar a cabo nuestra hoja de ruta.
   El espíritu se adentra en el embrión de la madre y nace allá donde se ha estimado oportuno, rodeado de otros espíritus encarnados que interactuarán con éste para adquirir experiencias y conocimientos.
  • EL KARMA.
   Este espíritu con el transcurso de la vida terrenal irá tomando decisiones que irán marcando su devenir y personalidad. Ya que como resultado de sus acciones el encarnado irá adquiriendo ciertas cuitas, deudas o karma con los que le rodean (tanto encarnados como desencarnados).
   Como resultado de este karma, el espíritu deberá someterse a pruebas que salden estas deudas y que permitan que tanto el deudor como el adeudado queden libres para continuar su camino de aprendizaje.
  • REENCARNACIÓN.
    Serán nuestros ángeles de la guarda los que tomen la decisión de como y cuando el espíritu se someterá a esas pruebas.
    Puede que en esta vida no se de la situación adecuada para que se salde el karma contraído, por eso contaremos con más oportunidades.
   Cuando la vida encarnada llegue a su fin, el espíritu experimentará un gran alivio y sensación de libertad. Pueden ocurrir dos cosas, una que acepte su nueva condición y será recogido por espíritus de luz, entre los que se encontrarán sus guías. O por el contrario, que no acepte esta nueva condición por sus apegos materiales y quede vagando entre los dos mundos como un "ser entorpecido".
   Para el espíritu que sigue el camino correcto de dar el salto a través del túnel de luz (espacio interdimensional entre las dos realidades (la material y la Espiritual), se tomará un tiempo para hacer balance de su última encarnación. 
   Y de acuerdo con sus guías espirituales será consciente de cuanto ha hecho y de los karmas contraídos. Entonces se resolverá tomar una nueva vida con otra hoja de ruta que le permita seguir el camino de aprendizaje, que no cesará hasta haber ascendido (liberación de las ataduras de la carne para siempre).
   Más adelante trataremos a los seres ascendidos o seres de luz y a los seres entorpecidos.
   Conviviendo en este momento en la Tierra existen diferentes grados de evolución entre los distintos espíritus encarnados y desencarnados. Los hay más evolucionados que otros. Por ello tomaremos como axioma que "cuando el alumno está preparado aparece el maestro", ya que los más pobres de espíritu necesitan de la ayuda o consejo de aquellos que caminaron y sufrieron antes que ellos.
   Otro aspecto a tener en cuenta es que no siempre se ha de producir la reencarnación en este planeta. Existen otros mundos más o menos evolucionados, donde quizás si nuestros guías espirituales estiman oportuno, deberemos reencarnar para seguir nuestra evolución.
   Concluyendo, les diría que para el espíritu lo que comúnmente se entiende como "muerte" es en realidad el nacimiento a la libertad.Y lo que entendemos como nacimiento es caer en el dolor y el estrépito de caer en un recipiente corpóreo, y quedando sometido a todo tipo de contingencias en su periplo carnal. 
   Espero que este artículo sirva para abrir los ojos de la consciencia a aquellos que lloran a los "muertos", también a los que sienten especial apego por la vida y miran con recelo el final de la misma. No teman porque hemos reencarnado muchas veces, y seguramente (si no ponemos remedio) seguiremos haciéndolo.

Leer más...

viernes, 6 de enero de 2012

YO SOY EL QUE SOY


  Siguiendo con la línea argumental de mi anterior artículo, creo que es momento para hacer un recorrido por la línea existencial de todo espíritu.
  Lo que sí hemos de tener ya claramente asumido es que la muerte sólo existe a nivel físico y mental, es decir, sólo obedece a este plano material. Para el espíritu, la materia sirve únicamente como herramienta para adquirir conocimientos y experiencias, que redundarán en su crecimiento y evolución.
  Todo espíritu nace de una fuente primogenia, que se la puede llamar Dios, El Todo, Padre, Alá, Shiva...,pero que indefectiblemente se trata del conjunto de todos y cada uno de los espíritus que en sus distintos estadios de evolución se conjugan en Este.
  Con esto quiero decir que la creación es abosolutamente cíclica, donde principio y fin se encuentran. Donde el espíritu más elevado de la creación va de la mano del menos evolucionado.
  Como espíritus que somos encarnados puntualmente, hemos de aprender a reconocer en cada uno de aquellos que nos rodean, que compartimos una misma naturaleza, que nos hace hermanos. Sí, hermanos de espíritu, ya que compartimos un mismo origen o Padre creador. Pero hemos de abrir aún más nuestra óptica, dado que también somos hermanos de aquellos que en estos momentos carecen de carne que les sustente en este mundo. Me refiero a los espíritus desencarnados de toda la creación.
  Todo los espíritus, encarnados y desencarnados, comparten una misma naturaleza que nos hermana como iguales a los "ojos" de nuestro Creador. Pero al tiempo, este Creador se conforma de la conjugación de todos los espíritus de la misma creación. 
  ¿A qué conclusión nos conduce esto? Pues de que Todos somos Uno. Y el nombre que nos define a todos es YO SOY EL QUE SOY. Este es el nombre del Padre, pero que también lo es del Hijo. El reflejo del Padre brilla en todos sus hijos espíritus. Definitivamente este es nuestro nombre.
  Muchos se preguntarán del por qué del sufrimiento de unos y la alegría de otros en La Tierra, si todos somos hermanos. Pues bien eso tiene una clara respuesta si tenemos presente que todos nosotros, en mayor o menor medida, hemos pasado ya por innumerables existencias físicas, en las cuales hemos tenido los más diversos comportamientos, y de los que tras morir la carne, hacemos balance de estas vidas y junto a nuestros guías espirituales (de los que ya hablaremos más adelante) vemos cual ha de ser nuestro próximo paso.
  Si hemos tenido una vida donde hemos cumplido sobradamente todas nuestras expectativas iniciales, es decir, previas a nuestra encarnación, entonces el balance será positivo y ascenderemos. Nuestro espíritu habrá evolucionado y tomará partido en cosas más elevadas.
  Sin embargo, si el balance ha sido negativo, esto conllevará consecuencias en cuanto a nuestro devenir.
  Al conjunto de reacciones que se derivan de estas acciones se las denomina Karma. Por tanto, hemos de tomar como axioma que en la Creación toda acción conlleva una reacción o karma. Así el que el karma irá en la misma medida de nuestras acciones pretéritas.
  ¿Existe justicia en la Creación? ¿Tenemos un Padre justo?. Rotundamente sí. Cuando nacemos del Padre contamos con libre albedrío para tomar nuestras propias decisiones, pero sometidos al karma generado por las  acciones derivadas de tales decisiones. Luego si matamos una vida física de un espíritu, contraeremos un karma con éste. De manera que seguramente habrás de morir para que la deuda quede saldada.
  Por esto hemos de ver la justicia globalmente, y no sólo desde la óptica de una sola existencia física. Pues entonces desde luego que la justicia brillará por su ausencia. Pero afortunadamente para nosotros esto no obedece a la Realidad existencial de nuestro espíritu.
  Sobre La Tierra, es decir, encarnados hay un muy variado abanico de espíritus, unos más elevados que otros, pues como bien dijo Jesús "Los pobres siempre los tendréis entre vosotros", en clara alusión a los pobres de espíritu o lo que es lo mismo, los menos evolucionados. Pero toda la creación está perfectamente orquestada y sincronizada para que todas las acciones y karmas vayan confluyendo aún cuando contamos con libre albedrío para ir cambiando las mísmas. 
  Maravillosa es la Creación, como extraordinarios somos los que la conformamos. Nuestro Padre ha dispuesto un perfecto organigrama de perfección sin igual.
 Convivimos en La Tierra encarnados unos espíritus más elevados que otros, es decir, con más experiencia que otros, sí, por que no decirlo, con más recorrido. Donde los más elevados cuentan con conocimientos y nociones de la Realidad que serán de ayuda para aquellos que andan perdidos entre las tinieblas de la ignorancia.
  No hay un espíritu más importante que otro, pero sí los hay más elevados o experimentados. Y estos cuentan ya con más responsabilidad que aquellos que andan ciegos de conocimientos de la Realidad. El que conoce el camino ha de seguirlo, y en lo posible hacer que otros lo hagan igualmente.
  La reencarnación de todo espíritu es la fórmula para evolucionar y saldar deudas o karmas. Es la universidad del espíritu, donde vamos pasando cursos hasta que nos doctoremos.
¿Y cuando ocurre esto?. Cuando hayamos adquirido pleno reconocimiento de lo que somos, es decir de YO SOY EL QUE SOY, y nuestras deudas hayan quedado saldadas por completo.
  Es entonces cuando si nuestros guías espirituales tras la muerte de la carne resuelven que ya no es necesario volver a nacer en este plano existencial en La Tierra, puesto que hemos evolucionado todo lo que se esperaba de nosotros, que la rueda de las encarnaciones tocará a su fin. 
  Seremos espíritus ascendidos. Libres de la carne y de toda atadura emocional o mental. Esa es sin duda alguna la meta de nuestras existencias: la evolución y la ascensión.
Leer más...