lunes, 19 de agosto de 2013

YO SOY EL QUE SOY es la esencia que nos impulsa al despertar.






   Yo Soy el que Soy, estas son palabras que definen y reafirman toda nuestra naturaleza divina. Somos juez y parte de todo cuanto acontece en La Creación. Por esto Dios se compone de todos y cada uno de los espíritus de esta vasta y extensa Creación.

   Por esto es absurdo y descabellado sacar conclusiones desde un razonamiento limitado y empobrecido por la ignorancia del que se somete a ellos como una vía de acercamiento a la Verdad. Nada que no apunte a un estado vibratorio más sutil como supone la óptica del espíritu podrá en modo alguno alcanzar siquiera a rozar la Verdad en sí misma.

   La Creación es perfecta y se mueve en sintonía para con todos los espíritus que la componen. Todos nosotros somos parte de esta hermosa melodía de interacciones vibratorias. Somos elementos únicos y necesarios en tan magna percusión donde ni sobra ni falta elemento alguno para que la perfección sea manifiesta.

   Entender La Creación no es factible desde un punto de vista carnal, pues sentimientos y emociones suponen una distracción en el Camino de la Verdad. No obstante, antaño unos pocos han sabido acallar el tumulto de estas energías disonantes para observar el movimiento de La Creación.

   El hecho de contar con carne ya no debe ser óbice que obstaculice de manera inquebrantable nuestras opciones de ser observadores de la Realidad de La Creación de la que formamos parte ineludible. Aunque en apariencias permanezcamos estancos, lo cierto es que nos movemos al son de la hermosa melodía vibratoria de La Creación.

   Siempre avanzamos. Todo se mueve. Todo vibra. La Creación se retroalimenta de todos y cada uno de los espíritus que la componen. Así nosotros somos a la Creación como la Creación es a nosotros. Un círculo perfecto de continuas interacciones de acción y reacción que va puliendo las distintas impurezas que friccionan en El Camino.

   Todo está dispuesto, sin embargo, sólo el aquí y ahora tiene sentido en un continuo y manifiesto movimiento vibratorio que nos acerca en conjunto a nuevos horizontes de Realidad, donde los unos nos apoyamos en los otros para continuar creciendo.

   Muchos son los mundos físicos, mentales y espirituales que componen la Creación y, aunque aparentemente distantes, absolutamente cercanos y conexos en esencia. Nuestra esencia la resume "YO SOY EL QUE SOY".

   Muchos buscan lo que es una obviedad, sin embargo, sólo lo es para el espíritu que  puede observar desde la libertad que supone no verse sometido al rigor de la mente. Los grandes pensadores son presa de su propia autocomplacencia.

   Para ser consciente de la Verdad, hemos de someternos al rigor de la meditación contemplativa sin friccionar con el medio. Debemos ser observadores serenos de todo lo que acontece en nosotros y alrededor nuestro. Con la práctica arreactiva someteremos sin lucha a la mente torticera que nos mantenía presos.

   Debemos hacer que la automaestría germine en nuestro interior, pues las preguntas y las respuestas deben ir de la mano de aquel que Despierta. Un Maestro se reconoce en todo lo que le rodea, dejando de percibir distancias que le separen del resto. Así, con el despertar a la Realidad, sabe lo que ha de hacer en cada momento sin planificación previa, pues vive sin vivir, hace sin hacer y dice sin decir.

   El propósito de todos y cada uno de nosotros es despertar a la Verdad de la Creación, y en el Camino que conduce a ello está la llave de la automaestría. Todos somos maestros en potencia, pues nuestra naturaleza divina nos impulsa a ello cada día...

   
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